La subcontratación se ha convertido en una práctica habitual en el sector logístico. Empresas de transporte, operadores, almacenes, plataformas de distribución y compañías de última milla recurren a proveedores externos para ganar flexibilidad, cubrir picos de actividad o acceder a servicios especializados.
Es habitual externalizar actividades como:
- transporte y reparto;
- carga y descarga;
- preparación de pedidos;
- picking y packing;
- gestión de almacenes;
- mantenimiento;
- limpieza;
- seguridad;
- servicios auxiliares.
Sin embargo, subcontratar un servicio no significa trasladar automáticamente todas las responsabilidades laborales al proveedor.
Cuando varias empresas participan en una misma actividad pueden aparecer responsabilidades relacionadas con salarios, Seguridad Social, prevención de riesgos laborales o coordinación empresarial.
Además, una subcontratación mal organizada puede terminar convirtiéndose en una cesión ilegal de trabajadores.
Desde 360Laboral analizamos los principales riesgos de la subcontratación en logística y las medidas que pueden adoptar las empresas para trabajar con proveedores externos con mayor seguridad jurídica.

¿Qué es la subcontratación en logística?
Existe subcontratación cuando una empresa encarga a otra la realización de una determinada actividad o servicio.
Por ejemplo:
Un operador logístico contrata una empresa de transporte para realizar determinadas rutas.
Un almacén externaliza parte de la preparación de pedidos.
Una plataforma contrata una empresa especializada en mantenimiento.
Una compañía de ecommerce contrata operadores externos para realizar la última milla.
La empresa contratada debería desarrollar una verdadera actividad empresarial y mantener la organización y dirección de sus propios trabajadores.
Esta última cuestión es fundamental.
Contratar un servicio no es lo mismo que contratar trabajadores
Imaginemos que una empresa logística contrata a otra para gestionar el reparto de una determinada provincia.
La empresa externa:
- organiza sus conductores;
- establece sus turnos;
- gestiona las vacaciones;
- dispone de responsables;
- organiza las rutas;
- controla a su plantilla.
La empresa principal puede establecer determinados requisitos comerciales.
Por ejemplo:
“Los pedidos deben entregarse dentro de este plazo.”
Existe un resultado que debe cumplir el proveedor.
Muy diferente sería contratar una empresa que simplemente envía 30 trabajadores al almacén para que posteriormente sean organizados completamente por los responsables de la empresa principal.
Aquí puede aparecer uno de los mayores riesgos de la subcontratación.
El riesgo de cesión ilegal de trabajadores
La cesión ilegal de trabajadores está regulada por el artículo 43 del Estatuto de los Trabajadores.
Puede existir, entre otras circunstancias, cuando:
- la empresa contratada se limita a poner trabajadores a disposición de otra;
- carece de una verdadera organización empresarial;
- no dispone de medios suficientes;
- no ejerce realmente las funciones propias del empresario.
Una empresa ordinaria no debería funcionar simplemente como una compañía que proporciona trabajadores para que otra empresa los dirija.
La puesta a disposición temporal de trabajadores tiene su regulación específica a través de las Empresas de Trabajo Temporal autorizadas.
Ejemplo de una subcontratación correcta
Una plataforma logística contrata una empresa especializada para gestionar una parte del almacén.
La contratista:
- dispone de un supervisor propio;
- organiza los turnos;
- asigna tareas;
- controla la productividad;
- gestiona permisos y vacaciones;
- dirige a sus trabajadores.
La empresa principal controla que se cumplan los niveles de servicio acordados.
Por ejemplo:
- pedidos preparados;
- errores;
- tiempos;
- calidad.
En este escenario existe una separación empresarial mucho más clara.
Ejemplo de posible cesión ilegal
Ahora imaginemos una situación diferente.
Una empresa externa proporciona 40 trabajadores.
Pero dentro del almacén:
- los jefes de la empresa principal reparten las tareas;
- deciden los descansos;
- cambian los turnos;
- controlan individualmente la productividad;
- autorizan permisos;
- organizan directamente toda la actividad.
La empresa contratista prácticamente no aparece.
Su función real consiste simplemente en contratar trabajadores y facturar sus horas.
Este tipo de situaciones puede generar un importante riesgo de cesión ilegal.
Lo importante es cómo funciona realmente la relación
No basta con firmar un documento titulado:
“Contrato de prestación de servicios logísticos”.
Si existe una inspección o una reclamación, puede analizarse la realidad.
Entre otras cuestiones:
- quién da las órdenes;
- quién organiza los turnos;
- quién controla a los trabajadores;
- quién gestiona vacaciones;
- quién aporta los medios;
- quién ejerce las facultades disciplinarias;
- quién asume el riesgo empresarial.
Por tanto, el contrato mercantil debe coincidir con la realidad diaria.
Responsabilidades de la empresa principal
Otro error frecuente consiste en pensar:
“Los trabajadores pertenecen a otra empresa, así que cualquier problema es responsabilidad del proveedor.”
No siempre es así. El artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores establece determinadas obligaciones y responsabilidades cuando una empresa contrata o subcontrata obras o servicios correspondientes a su propia actividad.
Dependiendo del supuesto pueden aparecer responsabilidades relacionadas con:
- salarios;
- Seguridad Social;
- prevención de riesgos laborales.
Por eso resulta fundamental analizar qué actividad se está externalizando.
¿Qué significa “propia actividad”?
Es uno de los conceptos más importantes en materia de subcontratación.
No existe una lista universal de actividades consideradas automáticamente propia actividad.
Debe analizarse cada situación.
En una empresa logística pueden resultar especialmente relevantes actividades como:
- almacenaje;
- preparación de pedidos;
- clasificación;
- distribución;
- transporte.
Especialmente cuando constituyen una parte esencial del servicio que presta la empresa principal.
La calificación concreta puede tener consecuencias importantes sobre las responsabilidades existentes.
Responsabilidad por salarios
En los supuestos previstos legalmente, la empresa principal puede responder solidariamente de determinadas obligaciones salariales de contratistas y subcontratistas.
Por ejemplo:
Una empresa contratista tiene 50 trabajadores dentro de una plataforma logística.
La contratista comienza a sufrir problemas económicos y deja salarios pendientes.
Dependiendo de las características de la contrata y de la aplicación del artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores, la responsabilidad podría no quedar limitada exclusivamente al proveedor.
Por eso la solvencia de una subcontrata importa.
Responsabilidades de Seguridad Social
También pueden existir responsabilidades relacionadas con las obligaciones de Seguridad Social.
Cuando resulte aplicable el régimen correspondiente, la empresa principal debe realizar las comprobaciones legalmente previstas.
Esto demuestra por qué contratar al proveedor más barato no siempre significa reducir costes.
Una empresa externa con graves incumplimientos laborales puede acabar generando un problema económico para la principal.
El convenio colectivo de la subcontrata
Otro punto que debe revisarse es el convenio colectivo.
La externalización de una actividad no permite seleccionar arbitrariamente cualquier convenio para reducir los costes laborales.
Debe analizarse:
- actividad desarrollada;
- convenio sectorial;
- convenio de empresa cuando corresponda;
- regulación específica aplicable.
Esta cuestión es especialmente relevante en servicios intensivos en mano de obra.
Por ejemplo:
- preparación de pedidos;
- manipulación;
- almacenaje;
- reparto.
Un convenio incorrectamente aplicado puede generar diferencias salariales y reclamaciones posteriores.
Subcontratación y prevención de riesgos laborales
La logística presenta además una dificultad adicional.
En un mismo centro de trabajo pueden coincidir trabajadores pertenecientes a numerosas empresas.
Por ejemplo:
- trabajadores del operador logístico;
- transportistas;
- personal de limpieza;
- técnicos de mantenimiento;
- seguridad;
- empresas de reparto;
- autónomos.
Cuando varias empresas trabajan simultáneamente en un mismo centro deben coordinarse en materia preventiva.
Es lo que conocemos como Coordinación de Actividades Empresariales (CAE).
¿Qué es la CAE?
La Coordinación de Actividades Empresariales pretende evitar que la actividad de una empresa genere riesgos para los trabajadores de otra.
En un almacén pueden existir riesgos como:
- circulación de carretillas;
- camiones;
- cargas suspendidas;
- almacenamiento en altura;
- cintas transportadoras;
- maquinaria;
- zonas de carga.
Un trabajador externo puede desconocer completamente estos riesgos.
Por eso debe existir intercambio de información y coordinación.
El ejemplo de las carretillas
Imaginemos un transportista que entra por primera vez en una plataforma.
Mientras espera la carga, decide caminar por una zona del almacén.
Pero desconoce que esa zona es utilizada constantemente por carretillas elevadoras.
El trabajador de la empresa principal conoce perfectamente las rutas internas.
El conductor externo no.
Aquí existe un riesgo generado precisamente por la concurrencia de diferentes empresas.
Una correcta coordinación preventiva debe evitar este tipo de situaciones.
El empresario titular del centro
El titular del centro debe proporcionar determinada información e instrucciones sobre los riesgos existentes que puedan afectar a trabajadores de otras empresas.
Por ejemplo:
- circulación interna;
- zonas prohibidas;
- emergencias;
- accesos;
- riesgos especiales.
Después, cada empresa debe trasladar la información necesaria a sus propios trabajadores.
Deber de vigilancia de la empresa principal
Cuando se contratan actividades correspondientes a la propia actividad y estas se desarrollan dentro del centro de trabajo de la empresa principal, existen obligaciones preventivas adicionales.
Entre otras cuestiones puede ser necesario comprobar que las empresas contratistas:
- han realizado su evaluación de riesgos;
- disponen de planificación preventiva;
- han informado a sus trabajadores;
- han proporcionado formación;
- han establecido medios de coordinación.
Por tanto, no basta con incluir en el contrato una frase diciendo:
“La contratista será responsable de la prevención de sus trabajadores.”
La empresa principal también puede tener obligaciones.
La CAE no consiste únicamente en intercambiar documentos
Muchas empresas utilizan plataformas digitales para gestionar la coordinación.
Los proveedores cargan:
- certificados;
- formación;
- seguros;
- documentación preventiva;
- información de trabajadores.
Estas herramientas pueden ser muy útiles.
Pero existe un error frecuente:
confundir documentación con prevención.
Tener todos los documentos cargados no garantiza que los trabajadores conozcan realmente los riesgos existentes.
La coordinación debe funcionar también sobre el terreno.
Muelles de carga: un punto especialmente crítico
Los muelles concentran numerosos riesgos.
En ellos coinciden:
- conductor;
- carretillero;
- personal del almacén.
Debe existir un procedimiento claro sobre:
- llegada del vehículo;
- posicionamiento;
- inmovilización;
- apertura del muelle;
- inicio de la carga;
- finalización;
- salida.
Un fallo de comunicación puede provocar accidentes graves.
Trabajadores autónomos en logística
El transporte y la última milla utilizan con frecuencia trabajadores autónomos.
Pero contratar a una persona como autónoma no significa automáticamente que exista una verdadera relación mercantil.
Debe analizarse cómo desarrolla realmente su actividad.
Entre otras cuestiones:
- autonomía organizativa;
- dependencia;
- medios;
- riesgo empresarial;
- forma de trabajar.
Cuando la persona trabaja realmente como un empleado, puede aparecer el riesgo de falso autónomo.
El problema de los falsos autónomos
Imaginemos un repartidor que:
- trabaja exclusivamente para una empresa;
- tiene horarios impuestos;
- recibe rutas obligatorias;
- está sometido a supervisión constante;
- carece prácticamente de capacidad para organizar su actividad.
El hecho de emitir facturas no determina por sí solo que exista una relación mercantil.
La realidad de la prestación vuelve a ser fundamental.
Plataformas digitales y control de trabajadores
La digitalización está transformando la logística.
Actualmente muchas empresas utilizan aplicaciones para:
- asignar rutas;
- controlar entregas;
- medir tiempos;
- gestionar incidencias;
- analizar productividad.
Estas herramientas son muy útiles.
Pero también pueden tener implicaciones laborales.
Si la empresa principal utiliza su tecnología para dirigir directamente y de manera individualizada a los trabajadores de una contratista, puede ser necesario revisar hasta qué punto el proveedor mantiene una verdadera autonomía empresarial.
Controlar el servicio no es dirigir trabajadores
La empresa principal puede controlar el cumplimiento del contrato.
Por ejemplo:
“El proveedor debe preparar 10.000 pedidos diarios con una tasa de error inferior al 1 %.”
Eso es controlar un resultado.
Otra situación diferente sería:
“Este trabajador debe preparar 150 pedidos por hora, mañana entra a las 7 y su descanso será a las 11.”
Aquí la empresa principal está entrando mucho más directamente en la organización individual del trabajador.
La diferencia es importante.
Empresas de Trabajo Temporal y subcontratas
También conviene diferenciar claramente una ETT de una empresa contratista.
Una Empresa de Trabajo Temporal autorizada puede poner trabajadores temporalmente a disposición de otra empresa conforme a su regulación específica.
Una contratista ordinaria debería prestar un verdadero servicio empresarial.
Por ejemplo:
Si una plataforma necesita simplemente 30 trabajadores adicionales durante Black Friday para integrarlos en su propia organización, puede analizarse la utilización de una ETT.
Si contrata la gestión completa de una determinada actividad, puede utilizarse una empresa especializada que organice realmente el servicio.
Black Friday, Navidad y campañas de ecommerce
Los mayores riesgos suelen aparecer durante los picos de actividad.
Por ejemplo:
- Black Friday;
- Navidad;
- rebajas;
- promociones;
- campañas especiales.
Una plataforma puede pasar rápidamente de necesitar 100 trabajadores a necesitar 250.
La urgencia puede llevar a contratar proveedores sin suficiente revisión.
Pero aumentar la plantilla rápidamente no elimina las obligaciones relacionadas con:
- altas;
- contratos;
- prevención;
- coordinación;
- jornada;
- descansos.
Precisamente durante estas campañas conviene reforzar los controles.
Subcontratación en cascada
Las cadenas logísticas pueden ser muy complejas.
Por ejemplo:
Empresa principal → operador logístico → transportista → otra transportista → autónomo.
Cuantos más niveles existen, más difícil resulta conocer:
- quién contrata;
- quién dirige;
- quién paga;
- quién responde.
Por eso conviene conocer la cadena completa de proveedores.
También puede ser recomendable establecer contractualmente si el proveedor puede volver a subcontratar determinadas actividades.
Subcontratación en última milla
La última milla merece especial atención.
Puede existir:
- empresa de ecommerce;
- operador logístico;
- empresa de reparto;
- transportista;
- autónomo.
Debe quedar claro quién se responsabiliza de:
- organización;
- contratación;
- rutas;
- incidencias;
- jornada;
- prevención.
Cuanto más difusas sean las responsabilidades, mayor será el riesgo de conflictos.
¿Quién organiza los turnos de los trabajadores externos?
La empresa contratista debería mantener las funciones propias del empleador.
Entre ellas:
- turnos;
- vacaciones;
- permisos;
- descansos;
- sanciones;
- organización de su plantilla.
La empresa principal puede establecer las necesidades del servicio.
Por ejemplo:
“Necesitamos servicio operativo entre las 06:00 y las 22:00.”
La contratista deberá organizar después a sus trabajadores para cumplir ese requisito respetando la legislación laboral.
¿Quién controla la jornada?
Cada empleador debe cumplir sus obligaciones respecto al registro de jornada de su plantilla.
En algunos centros pueden existir sistemas compartidos de acceso.
Por ejemplo:
- tarjetas;
- tornos;
- aplicaciones.
Estos sistemas pueden aportar información.
Pero debe seguir quedando claro quién gestiona laboralmente la jornada del trabajador.
Equipos de trabajo
Otro aspecto que debe definirse es quién aporta los medios.
Por ejemplo:
- carretillas;
- transpaletas;
- terminales;
- vehículos;
- herramientas;
- EPIs.
No significa que una contratista nunca pueda utilizar equipos de la principal.
Pero debe existir una organización clara.
También deben analizarse:
- formación;
- mantenimiento;
- autorizaciones;
- instrucciones de uso.
Trabajadores externos utilizando carretillas
Imaginemos que un trabajador de una subcontrata debe utilizar una carretilla propiedad de la empresa principal.
No debería bastar con preguntar:
“¿Has utilizado una carretilla antes?”
Debe comprobarse que existe la formación necesaria y que el trabajador conoce:
- equipo;
- entorno;
- riesgos;
- procedimiento.
La coordinación preventiva debe contemplar esta situación.
Homologación de proveedores
Una buena política de subcontratación comienza antes de firmar el contrato.
La empresa puede establecer un procedimiento para analizar proveedores.
Por ejemplo:
- experiencia;
- solvencia;
- prevención;
- seguros;
- estructura empresarial;
- cumplimiento laboral.
El objetivo no debería ser generar burocracia innecesaria.
Se trata de evitar contratar empresas que puedan trasladar posteriormente sus problemas a la principal.
Comprobar la situación de Seguridad Social
Cuando corresponda legalmente, la empresa principal debe comprobar la situación de la contratista respecto a sus obligaciones con la Seguridad Social.
Esta comprobación debería formar parte del procedimiento previo a la contratación.
También puede resultar conveniente realizar controles durante relaciones prolongadas.
Revisar periódicamente a los proveedores
Una empresa puede cumplir perfectamente cuando comienza la relación y deteriorarse después.
Por ejemplo:
- problemas económicos;
- pérdida de personal;
- cambios organizativos;
- accidentes;
- incumplimientos.
Por eso puede establecerse una revisión periódica.
Dependiendo del proveedor:
- mensual;
- trimestral;
- semestral;
- anual.
La frecuencia debe adaptarse al riesgo.
Cuidado con los precios excesivamente bajos
El precio es importante.
Pero no debería ser el único criterio.
Imaginemos:
Proveedor A
Precio: 100.000 euros.
Dispone de:
- plantilla estable;
- responsables;
- prevención;
- estructura.
Proveedor B
Precio: 70.000 euros.
No explica claramente:
- qué convenio utiliza;
- cómo organiza a los trabajadores;
- quién supervisa;
- cómo puede ofrecer ese precio.
La diferencia puede parecer atractiva.
Pero antes de contratar conviene preguntarse:
¿De dónde sale ese ahorro?
Qué puede esconder una tarifa demasiado baja
Puede existir una explicación legítima.
Por ejemplo:
- mayor tecnología;
- automatización;
- escala.
Pero también podría existir:
- salarios incorrectos;
- exceso de jornada;
- trabajadores irregulares;
- falsos autónomos;
- falta de prevención.
La empresa principal debería analizarlo.
Accidentes laborales de trabajadores externos
Cuando ocurre un accidente dentro de una plataforma logística no basta con decir:
“Es trabajador de otra empresa.”
Puede investigarse:
- quién generó el riesgo;
- quién informó;
- quién coordinó;
- quién debía vigilar;
- cómo se organizaba el trabajo.
Dependiendo del caso pueden existir responsabilidades para diferentes empresas.
Qué documentación conviene solicitar
La documentación dependerá del servicio.
Puede incluir:
- identificación empresarial;
- Seguridad Social cuando proceda;
- prevención;
- seguros;
- formación;
- trabajadores autorizados;
- equipos utilizados.
No debe pedirse documentación simplemente por acumular archivos.
Cada documento debería responder a una necesidad concreta.
Control de acceso
En grandes almacenes puede resultar útil conocer qué trabajadores externos están dentro del centro.
Esto facilita:
- seguridad;
- emergencias;
- coordinación.
Puede utilizarse:
- tarjeta;
- acreditación;
- registro digital.
Pero el control de acceso no debe confundirse con asumir la dirección laboral de esos trabajadores.
Nombrar responsables de cada empresa
Una medida sencilla consiste en establecer interlocutores.
Por ejemplo:
Empresa principal
Responsable de operaciones.
Contratista
Supervisor del servicio.
Las instrucciones deberían canalizarse principalmente entre ambos.
Esto ayuda a evitar que diferentes responsables de la principal den órdenes contradictorias directamente a trabajadores externos.

Cómo gestionar una incidencia con un trabajador externo
Imaginemos que un trabajador de una contratista incumple repetidamente un procedimiento.
En lugar de actuar directamente como empleador, la empresa principal puede comunicar:
“Necesitamos que corrijáis esta situación.”
La empresa contratista deberá gestionar después el problema con su trabajador.
Naturalmente, si existe un riesgo inmediato para la seguridad, deberán adoptarse las medidas necesarias para detenerlo.
Cambio de proveedor
Cambiar una empresa contratista también puede tener consecuencias laborales.
Dependiendo de:
- actividad;
- convenio;
- circunstancias;
pueden existir reglas de subrogación o sucesión.
Por eso no siempre es posible sustituir simplemente a una empresa por otra y comenzar desde cero.
Antes de realizar una licitación conviene analizar las consecuencias laborales.
Subcontratación y reputación empresarial
Los problemas de una subcontrata pueden terminar afectando a la empresa principal.
Para un cliente puede resultar difícil diferenciar entre:
“empleado del operador”
y
“empleado de una subcontrata que trabaja todos los días dentro de su almacén.”
Una noticia relacionada con:
- trabajadores irregulares;
- accidentes;
- salarios impagados;
puede afectar directamente a la reputación de la marca principal.
Qué debería incluir un contrato de subcontratación
Un buen contrato debería definir claramente:
- actividad;
- alcance;
- duración;
- precio;
- responsables;
- medios;
- prevención;
- obligaciones;
- posibilidad de nuevas subcontrataciones.
También debería establecer claramente la autonomía organizativa del proveedor.
Pero debe recordarse:
el contrato debe coincidir con la realidad.
No sirve de nada escribir que la contratista organiza a sus trabajadores si después los dirige completamente la empresa principal.
Plan ante incumplimientos
La empresa debería establecer qué ocurre cuando detecta un problema.
Por ejemplo:
- Comunicación al proveedor.
- Solicitud de corrección.
- Comprobación.
- Restricción de acceso cuando exista riesgo.
- Resolución contractual en casos graves.
No conviene diseñar este procedimiento después de que aparezca una inspección.
Inspección de Trabajo
Una inspección puede analizar diferentes elementos.
Por ejemplo:
- contratos;
- trabajadores presentes;
- altas;
- organización;
- jornada;
- prevención;
- instrucciones;
- relación entre empresas.
La inspección puede comprobar cómo funciona realmente el servicio.
Por eso la mejor defensa no consiste únicamente en tener documentación.
Consiste en disponer de una subcontratación correctamente organizada.
Señales de alerta de una mala subcontratación
Conviene revisar especialmente situaciones donde:
- el proveedor no tiene responsables;
- la principal organiza todos los turnos;
- la principal concede vacaciones;
- la principal sanciona directamente;
- el proveedor únicamente factura horas;
- los trabajadores apenas conocen a su empleador;
- toda la maquinaria pertenece a la principal;
- la contratista carece de estructura visible.
Un único elemento no determina automáticamente una irregularidad.
Pero varios indicios juntos deberían hacer que la empresa revise el modelo.
Checklist antes de contratar una empresa logística
Antes de contratar conviene comprobar:
- Servicio claramente definido.
- Organización propia del proveedor.
- Responsable designado.
- Solvencia.
- Convenio analizado.
- Situación de Seguridad Social cuando corresponda.
- Prevención.
- Seguros.
- Procedimiento CAE.
- Medios necesarios.
- Posibilidad de nuevas subcontrataciones.
- Límites claros de dirección laboral.
Checklist antes de comenzar el servicio
Antes de permitir el acceso:
- Empresas identificadas.
- Trabajadores identificados.
- Responsables designados.
- Información preventiva intercambiada.
- Riesgos del centro comunicados.
- Equipos autorizados.
- Formación comprobada cuando corresponda.
- Accesos configurados.
- Procedimientos de emergencia comunicados.
Checklist durante la contrata
Durante el servicio:
- Mantener comunicación entre responsables.
- Evitar dirigir laboralmente a trabajadores externos.
- Actualizar documentación.
- Revisar accidentes.
- Revisar cambios de personal.
- Controlar nuevas subcontrataciones.
- Mantener actualizada la CAE.
- Revisar periódicamente el proveedor.
Cómo puede ayudar una asesoría laboral
La subcontratación logística combina diferentes cuestiones laborales.
Entre ellas:
- contratación;
- convenios;
- Seguridad Social;
- responsabilidades;
- cesión ilegal;
- autónomos;
- jornada.
Una asesoría laboral puede ayudar a revisar el modelo antes de implantarlo.
La parte preventiva deberá coordinarse además con el servicio de prevención correspondiente.
Revisar una subcontratación antes de comenzar suele ser mucho más sencillo que intentar corregirla después de una reclamación.
360Laboral: apoyo para empresas logísticas y de transporte
En 360Laboral colaboramos con empresas de logística, transporte, distribución y otros sectores que necesitan gestionar plantillas y proveedores externos.
Ayudamos en cuestiones relacionadas con:
- contratación;
- nóminas;
- Seguridad Social;
- convenios;
- jornadas;
- subcontratación;
- organización laboral.
La logística moderna depende cada vez más de redes de empresas especializadas.
Nuestro objetivo es ayudar a que esa flexibilidad empresarial sea compatible con una correcta gestión laboral.
Conclusión
La subcontratación es una herramienta fundamental para muchas empresas logísticas. Permite aumentar capacidad, acceder a servicios especializados y responder rápidamente a los cambios de demanda. Pero externalizar una actividad no significa externalizar automáticamente todas las responsabilidades.
La empresa principal debe conocer:
- qué servicio contrata;
- quién lo ejecuta;
- cómo se organizan los trabajadores;
- qué obligaciones pueden corresponderle.
Uno de los principales riesgos aparece cuando la contratista deja de prestar un verdadero servicio y simplemente proporciona trabajadores que son dirigidos completamente por la empresa principal.
En estos casos puede existir riesgo de cesión ilegal de trabajadores.
También debe prestarse especial atención a la prevención. Almacenes y plataformas logísticas son entornos donde pueden coincidir trabajadores de numerosas empresas. Transportistas, carretilleros, técnicos, personal de limpieza y trabajadores de almacén pueden estar desarrollando actividades simultáneamente.
Una coordinación preventiva deficiente puede provocar accidentes graves. Por eso una buena política de subcontratación debería apoyarse en tres pilares: proveedores solventes, autonomía empresarial real y coordinación efectiva.
Elegir únicamente por precio puede generar problemas. Elegir proveedores con estructura, organización y cumplimiento puede convertir la subcontratación en una verdadera ventaja competitiva.
En 360Laboral ayudamos a empresas logísticas y de transporte a revisar sus modelos de contratación y organización laboral para reducir riesgos y mejorar la gestión de sus equipos.
FAQ´s
¿Qué es la subcontratación logística?
Es la contratación de otra empresa para realizar actividades como transporte, reparto, almacenaje, preparación de pedidos, mantenimiento o servicios auxiliares.
¿Puede una empresa logística subcontratar trabajadores?
Puede contratar empresas para prestar servicios. Si lo que necesita es simplemente disponer temporalmente de trabajadores bajo su propia dirección, deberá analizarse la fórmula laboral adecuada, como puede ser una ETT autorizada.
¿Qué es una cesión ilegal de trabajadores?
Es una situación que puede aparecer cuando una empresa se limita a proporcionar trabajadores a otra sin disponer de una verdadera organización empresarial o sin ejercer realmente las funciones propias del empleador.
¿Puede la empresa principal dar órdenes a trabajadores externos?
Puede transmitir instrucciones relacionadas con coordinación, seguridad o resultado del servicio. Sin embargo, asumir de forma habitual toda la dirección laboral puede generar riesgos.
¿Quién organiza los turnos de los trabajadores de una subcontrata?
Su empresa empleadora debería mantener las funciones propias de organización de su plantilla.
¿Quién concede sus vacaciones?
La empresa contratista que los emplea.
¿Qué es la CAE?
Es la Coordinación de Actividades Empresariales necesaria cuando trabajadores de diferentes empresas coinciden y sus actividades pueden generar riesgos entre sí.
¿Es necesaria la CAE en un almacén?
Sí cuando concurren trabajadores de distintas empresas en los términos previstos por la normativa preventiva.
¿Los transportistas autónomos deben participar en la coordinación?
Los autónomos concurrentes también deben tenerse en cuenta dentro de las obligaciones preventivas que correspondan.
¿Subir documentación a una plataforma CAE es suficiente?
No necesariamente. La coordinación debe ser efectiva y controlar los riesgos reales existentes en el centro.
¿Puede una subcontrata utilizar las carretillas de la empresa principal?
Puede hacerlo si la situación está correctamente organizada y se cumplen las obligaciones correspondientes de formación, autorización y prevención.
¿Qué diferencia existe entre una ETT y una subcontrata?
La ETT está autorizada específicamente para poner trabajadores temporalmente a disposición de una empresa usuaria. Una contratista ordinaria debe prestar un servicio empresarial con organización propia.
¿Puede existir responsabilidad por salarios impagados?
En determinados supuestos de contratas y subcontratas pueden existir responsabilidades para la empresa principal.
¿Puede existir responsabilidad por Seguridad Social?
Sí, dependiendo del tipo de contrata y de las circunstancias previstas legalmente.
¿Qué es la propia actividad?
Es un concepto utilizado para determinar determinadas obligaciones y responsabilidades en las contratas. Debe analizarse según la actividad concreta desarrollada.
¿Puede existir un falso autónomo en logística?
Sí. La utilización de un contrato mercantil no impide que pueda existir una relación laboral si la realidad presenta las características propias del trabajo asalariado.
¿Qué debe comprobarse antes de contratar un proveedor?
Conviene revisar su organización, solvencia, prevención, seguros, convenio, estructura y situación respecto de las obligaciones que resulten aplicables.
¿Debe revisarse periódicamente una subcontrata?
Es recomendable, especialmente cuando la relación es prolongada o implica numerosos trabajadores.
¿Qué ocurre si una subcontrata vuelve a subcontratar?
Debe analizarse la cadena empresarial y las responsabilidades correspondientes. Es recomendable conocer previamente si el proveedor puede utilizar otras empresas.
¿Cómo puede ayudar una asesoría laboral?
Puede revisar el modelo de subcontratación, contratación, convenios, Seguridad Social, jornada, autónomos y posibles riesgos de cesión ilegal.

