Cómo evitar sanciones en el sector de la construcción: guía práctica para empresas

evitar sanciones

El sector de la construcción está sometido a un control especialmente riguroso en materia laboral, preventiva y documental. La presencia simultánea de contratistas, subcontratistas, trabajadores autónomos y empresas especializadas convierte cada obra en un entorno complejo, en el que un incumplimiento aparentemente menor puede afectar a varias organizaciones.

Una inspección puede revisar las altas en la Seguridad Social, la contratación, el registro horario, la formación preventiva, el uso de equipos de protección, la inscripción en el Registro de Empresas Acreditadas o el funcionamiento de la cadena de subcontratación.

También puede comprobar si la empresa cuenta con una organización productiva real, si dirige efectivamente a sus trabajadores, si mantiene actualizada la documentación de la obra y si cumple las obligaciones de coordinación con las demás compañías presentes.

Las consecuencias no se limitan a una multa. Determinados incumplimientos pueden provocar paralizaciones de trabajos, responsabilidades solidarias, regularizaciones de cotizaciones, recargos sobre prestaciones, reclamaciones salariales e incluso responsabilidades penales cuando se pone gravemente en peligro la seguridad de los trabajadores.

La mejor forma de evitar sanciones no consiste en preparar la documentación cuando se anuncia una inspección. Consiste en integrar el cumplimiento en la gestión diaria de la empresa.

Desde 360Laboral analizamos qué aspectos deben controlar las empresas de construcción y qué errores conviene evitar.


¿Por qué la construcción es un sector especialmente vigilado?

Las obras presentan riesgos elevados relacionados con:

  • trabajos en altura;
  • maquinaria;
  • excavaciones;
  • electricidad;
  • derribos;
  • estructuras;
  • manipulación de cargas;
  • circulación de vehículos;
  • caída de objetos;
  • exposición a polvo, ruido y sustancias peligrosas.

Además, en una misma obra pueden coincidir numerosas empresas y trabajadores autónomos.

La Ley 32/2006 regula específicamente la subcontratación en la construcción con el objetivo de mejorar las condiciones de trabajo y la seguridad. Su ámbito incluye actividades como excavación, movimiento de tierras, construcción, rehabilitación, reparación, derribo, mantenimiento, pintura, limpieza y saneamiento ejecutadas en obras.

Esta normativa pretende evitar cadenas de subcontratación sin control, empresas sin medios propios y situaciones en las que se diluye la responsabilidad preventiva.

Tarjeta 360 Laboral
Cómo evitar sanciones en la construcción

Conocer qué normativa se aplica

Una empresa constructora no debe limitarse a cumplir una única ley.

Entre las principales normas que pueden afectar a su actividad se encuentran:

  • Estatuto de los Trabajadores;
  • Ley de Prevención de Riesgos Laborales;
  • Ley reguladora de la subcontratación;
  • reglamento que desarrolla dicha ley;
  • normativa sobre obras de construcción;
  • Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social;
  • convenio colectivo aplicable;
  • normativa de Seguridad Social;
  • reglas sobre coordinación de actividades empresariales;
  • disposiciones sobre equipos de trabajo y protección individual.

El convenio colectivo también es esencial, ya que puede regular salarios, jornada anual, formación, categorías, dietas, desplazamientos, trabajo en altura y otros aspectos específicos.

Antes de comenzar una obra, la empresa debe identificar correctamente todas las obligaciones que le corresponden según su papel como promotora, contratista, subcontratista o empleadora.


Inscribirse en el Registro de Empresas Acreditadas

Las empresas que pretendan intervenir como contratistas o subcontratistas en obras de construcción deben comprobar si están obligadas a inscribirse en el Registro de Empresas Acreditadas, conocido como REA.

La inscripción acredita, entre otros aspectos, que la empresa:

  • dispone de organización preventiva;
  • cuenta con medios humanos y materiales;
  • asume los riesgos propios de su actividad;
  • tiene personal con formación preventiva;
  • cumple los requisitos establecidos para intervenir en la subcontratación.

La inscripción en el REA tiene validez en todo el territorio nacional, aunque el registro dependa de la autoridad laboral de la comunidad autónoma en la que se encuentre el domicilio social de la empresa.

No basta con haberse inscrito una vez.

La empresa debe controlar:

  • la vigencia;
  • las renovaciones;
  • la exactitud de los datos;
  • los cambios de domicilio;
  • las modificaciones societarias;
  • la documentación preventiva.

Contratar a una empresa que no cumpla los requisitos puede generar responsabilidades para quien la incorpora a la obra.


Disponer de una organización productiva real

Para actuar como contratista o subcontratista no es suficiente con constituir una sociedad y aportar trabajadores.

La empresa debe contar con una organización productiva propia y con los medios materiales y personales necesarios para ejecutar la actividad contratada.

También debe:

  • asumir los riesgos empresariales;
  • organizar el trabajo;
  • dirigir a su plantilla;
  • controlar la ejecución;
  • aportar conocimientos y estructura;
  • responder del resultado del servicio.

La Ley 32/2006 exige que contratistas y subcontratistas ejerzan directamente sus facultades de organización y dirección sobre sus trabajadores.

Cuando una empresa se limita a ceder empleados para que otra compañía los dirija, puede aparecer un riesgo de cesión ilegal de trabajadores.

No importa únicamente lo que figure en el contrato mercantil. La Inspección analizará cómo se desarrolla realmente el trabajo.


Evitar la cesión ilegal de trabajadores

La cesión ilegal puede producirse cuando una empresa aporta personal, pero carece de organización propia o no ejerce una verdadera dirección sobre sus trabajadores.

Algunos indicios de riesgo son:

  • el contratista principal asigna individualmente las tareas;
  • la empresa formal no tiene encargado propio;
  • los trabajadores utilizan exclusivamente medios ajenos;
  • las vacaciones y permisos son autorizados por otra empresa;
  • no existe autonomía organizativa;
  • la facturación depende solo de las horas aportadas;
  • el personal se integra completamente en la estructura del cliente.

La subcontratación legítima implica ejecutar una unidad de obra o servicio con autonomía.

Las empresas deben definir claramente:

  • el objeto del contrato;
  • los medios aportados;
  • las responsabilidades;
  • la persona encargada;
  • el sistema de coordinación;
  • el resultado que debe entregarse.

Respetar los límites de la cadena de subcontratación

La construcción tiene reglas específicas sobre los niveles de subcontratación.

Con carácter general:

  • el promotor puede contratar a varios contratistas;
  • el contratista puede contratar subcontratistas o autónomos;
  • el primer y el segundo subcontratista pueden volver a subcontratar;
  • el tercer subcontratista no puede seguir ampliando la cadena;
  • el trabajador autónomo no puede subcontratar el trabajo que le han encomendado;
  • las empresas cuya aportación consiste fundamentalmente en mano de obra tienen restricciones adicionales.

Solo determinadas circunstancias excepcionales pueden justificar un nivel adicional, como exigencias de especialización, complicaciones técnicas, casos fortuitos o fuerza mayor. La ampliación debe aprobarse y documentarse en los términos legales.

La empresa contratista debe conocer en todo momento quién trabaja en la obra y en qué nivel se encuentra.

Permitir la entrada de una empresa no autorizada o superar los límites puede generar responsabilidad solidaria y sanciones.


Mantener actualizado el Libro de Subcontratación

Cada contratista debe disponer de un Libro de Subcontratación en las obras incluidas dentro del ámbito de la normativa.

El libro debe permanecer en la obra y reflejar cronológicamente:

  • empresas subcontratistas;
  • trabajadores autónomos;
  • nivel de subcontratación;
  • empresa que realiza el encargo;
  • objeto de cada contrato;
  • responsable de organización y dirección;
  • fechas de entrega del plan de seguridad;
  • instrucciones del coordinador;
  • subcontrataciones excepcionales.

La normativa permite el acceso a este libro al promotor, la dirección facultativa, el coordinador de seguridad, las empresas intervinientes, los técnicos de prevención, la autoridad laboral y determinados representantes de los trabajadores.

Entre los errores más habituales se encuentran:

  • registrar tarde una empresa;
  • no incluir a un autónomo;
  • indicar un nivel incorrecto;
  • no reflejar los cambios;
  • no disponer del libro físicamente en la obra;
  • no anotar una ampliación excepcional.

La información debe revisarse antes de cada incorporación.


Comprobar la documentación de las subcontratas

El contratista tiene un deber de vigilancia sobre las empresas y autónomos con los que contrata.

Antes de autorizar su entrada, conviene comprobar:

  • inscripción en el REA;
  • alta en la Seguridad Social;
  • certificados de estar al corriente;
  • seguro de responsabilidad;
  • organización preventiva;
  • formación de los trabajadores;
  • aptitud médica cuando proceda;
  • entrega de equipos;
  • maquinaria y revisiones;
  • autorizaciones de uso;
  • documentación de extranjeros;
  • evaluación de riesgos;
  • adhesión o recepción del plan de seguridad.

La Ley 32/2006 establece expresamente que contratistas y subcontratistas deben vigilar el cumplimiento de las obligaciones de acreditación, registro y límites de subcontratación. Su incumplimiento puede generar responsabilidad solidaria respecto de obligaciones laborales y de Seguridad Social.

Solicitar documentos no es suficiente si existen señales evidentes de que la realidad no coincide con ellos.


Dar de alta al trabajador antes de comenzar

Ninguna persona debe iniciar su actividad sin estar previamente dada de alta en la Seguridad Social.

Esto también afecta a:

  • periodos de prueba;
  • jornadas de formación práctica;
  • trabajos de pocas horas;
  • sustituciones urgentes;
  • incorporaciones durante fines de semana;
  • trabajadores recomendados por otra empresa.

Permitir que alguien comience mientras se prepara el alta puede generar sanciones y liquidaciones de cuotas.

La empresa debe establecer un sistema interno por el que ningún encargado permita la entrada al tajo si recursos humanos o la asesoría no han confirmado previamente el alta.

También deben comunicarse correctamente las bajas y las variaciones de jornada.


Utilizar correctamente los contratos temporales

La necesidad de terminar una obra o reforzar un equipo no justifica automáticamente un contrato temporal.

Tras la reforma laboral, la contratación se presume indefinida y los contratos de duración determinada deben responder a una causa legal concreta.

La empresa debe explicar con precisión:

  • la causa;
  • las circunstancias;
  • la duración prevista;
  • la relación entre la causa y el contrato;
  • el trabajo que realizará la persona.

El antiguo contrato por obra y servicio ya no puede utilizarse como modalidad general para nuevas contrataciones.

Según las circunstancias, pueden valorarse:

  • contrato indefinido;
  • fijo-discontinuo;
  • contrato por circunstancias de la producción;
  • contrato de sustitución;
  • contrato formativo.

Utilizar fórmulas genéricas o encadenar contratos para cubrir necesidades permanentes puede provocar que la relación sea declarada indefinida.


Aplicar correctamente el convenio de la construcción

El convenio determina gran parte de las condiciones laborales de la plantilla.

La empresa debe revisar:

  • clasificación profesional;
  • salario base;
  • complementos;
  • dietas;
  • kilometraje;
  • desplazamientos;
  • jornada anual;
  • vacaciones;
  • horas extraordinarias;
  • trabajo en festivos;
  • formación preventiva;
  • indemnizaciones;
  • periodos de prueba.

Uno de los errores más frecuentes consiste en asignar una categoría inferior a las funciones realmente realizadas.

La categoría no depende únicamente del nombre que figura en el contrato. Depende del trabajo efectivo, la autonomía, la responsabilidad y la cualificación exigida.

Una clasificación incorrecta puede generar reclamaciones salariales y diferencias de cotización.


Llevar un registro horario real

Las empresas deben registrar diariamente la jornada realizada.

El registro debe reflejar la hora efectiva de inicio y finalización, no solo el horario previsto en el cuadrante.

En construcción deben tenerse en cuenta actividades como:

  • preparación del equipo;
  • reuniones obligatorias;
  • desplazamientos entre centros durante la jornada;
  • carga de herramientas;
  • limpieza;
  • entrega de partes;
  • prolongaciones;
  • esperas imputables a la organización.

El Estatuto de los Trabajadores obliga a garantizar un registro diario que incluya el horario concreto de comienzo y finalización de la jornada.

No deben utilizarse fichajes automáticos idénticos todos los días cuando no reflejan la realidad.

También es necesario controlar las horas extraordinarias y los descansos.


Controlar los desplazamientos y dietas

La construcción implica con frecuencia desplazamientos a diferentes obras.

La empresa debe determinar correctamente cuándo procede abonar:

  • kilometraje;
  • dietas;
  • medias dietas;
  • gastos de transporte;
  • alojamiento;
  • compensaciones por distancia.

Estas cantidades dependen del convenio y de las circunstancias del desplazamiento.

No todos los gastos tienen el mismo tratamiento salarial, fiscal o de cotización.

Es recomendable conservar:

  • órdenes de desplazamiento;
  • ubicación de la obra;
  • justificantes;
  • días afectados;
  • medio de transporte;
  • noches de alojamiento.

Las dietas no deben utilizarse para ocultar una parte del salario ordinario.


Garantizar la formación preventiva

Todos los trabajadores que presten servicios en una obra deben contar con una formación preventiva suficiente y adecuada a su puesto.

La normativa de subcontratación obliga a las empresas a velar por que el personal conozca los riesgos de su función y las medidas para evitarlos. También permite que la negociación colectiva establezca contenidos formativos específicos por oficio.

La empresa debe verificar que la formación:

  • corresponde al oficio;
  • es válida para las tareas realizadas;
  • ha sido impartida por una entidad adecuada;
  • está documentada;
  • se complementa con información específica de la obra.

Un curso general no habilita necesariamente para realizar cualquier tarea.

La Tarjeta Profesional de la Construcción puede ayudar a acreditar la formación, pero no sustituye la obligación empresarial de comprobar su adecuación al puesto.


No permitir tareas sin capacitación

Una persona contratada como peón no debe manejar automáticamente una grúa, una plataforma elevadora o una máquina de movimiento de tierras.

La empresa debe comprobar:

  • formación;
  • experiencia;
  • autorización interna;
  • manual del equipo;
  • aptitud;
  • instrucciones;
  • supervisión.

También debe impedir el uso por trabajadores no autorizados.

Las llaves, mandos o dispositivos de maquinaria no deberían quedar disponibles sin control.

Una autorización firmada no elimina la responsabilidad si el trabajador carece de capacitación real.


Entregar y controlar los equipos de protección

Los equipos de protección individual deben proporcionarse gratuitamente cuando los riesgos no puedan evitarse mediante medidas colectivas u organizativas.

En construcción pueden ser necesarios:

  • casco;
  • calzado de seguridad;
  • guantes;
  • gafas;
  • protección auditiva;
  • mascarillas;
  • ropa reflectante;
  • arnés;
  • sistemas anticaídas.

La empresa debe conservar prueba de:

  • entrega;
  • características;
  • instrucciones;
  • reposición;
  • formación;
  • mantenimiento.

No basta con entregar un casco el primer día.

También debe vigilarse su utilización efectiva y sustituir los equipos deteriorados.


Priorizar las protecciones colectivas

Las medidas colectivas deben tener prioridad frente a la protección individual.

Por ejemplo:

  • barandillas;
  • redes;
  • protecciones de huecos;
  • plataformas;
  • señalización;
  • sistemas de extracción;
  • delimitación de zonas;
  • entibaciones;
  • protección de maquinaria.

El arnés no debe convertirse en la solución automática cuando puede instalarse una protección colectiva más segura.

La planificación preventiva debe adaptarse a la evolución real de la obra.

Una protección adecuada en una fase puede resultar insuficiente cuando cambian las tareas o el entorno.


Revisar el plan de seguridad y salud

El plan de seguridad no debe ser un documento genérico guardado en la oficina.

Tiene que adaptarse a:

  • proyecto;
  • unidades de obra;
  • métodos de trabajo;
  • equipos;
  • empresas presentes;
  • riesgos;
  • planificación;
  • medidas preventivas.

Las subcontratas y autónomos deben conocer la parte que afecta a sus actividades.

Cuando cambien los procedimientos, la maquinaria o la organización, puede ser necesario actualizar el plan o establecer instrucciones complementarias.

La empresa debe poder acreditar que el contenido fue comunicado y entendido.


Coordinar a todas las empresas presentes

La coordinación de actividades empresariales es esencial cuando coinciden varias compañías.

La coordinación debe permitir que cada empresa conozca:

  • riesgos generales de la obra;
  • riesgos generados por otras actividades;
  • zonas restringidas;
  • emergencias;
  • circulación;
  • trabajos incompatibles;
  • instrucciones del coordinador;
  • cambios relevantes.

No debe limitarse al intercambio masivo de documentos.

La coordinación tiene que funcionar en la práctica mediante reuniones, instrucciones, responsables y seguimiento.

Especial atención requieren los trabajos simultáneos, como:

  • soldadura cerca de materiales inflamables;
  • movimiento de maquinaria junto a peatones;
  • trabajos en diferentes alturas;
  • excavaciones próximas a instalaciones;
  • operaciones eléctricas;
  • uso compartido de grúas.

Investigar los accidentes e incidentes

Cuando se produce un accidente laboral, la empresa debe atender al trabajador, comunicar el suceso cuando corresponda e investigar sus causas.

La investigación no debe limitarse a afirmar que existió una imprudencia.

Debe analizar:

  • procedimiento;
  • planificación;
  • formación;
  • supervisión;
  • equipos;
  • protecciones;
  • mantenimiento;
  • carga de trabajo;
  • coordinación;
  • condiciones ambientales.

También conviene registrar los incidentes sin lesión, ya que pueden anticipar accidentes graves.

Las conclusiones deben traducirse en medidas con responsables y fechas.

No implantar las acciones correctoras deja a la empresa expuesta a que el mismo accidente vuelva a producirse.


Comunicar correctamente los accidentes laborales

Los accidentes con baja deben tramitarse mediante el sistema correspondiente dentro de los plazos legales.

Además, los accidentes graves, muy graves, mortales o que afecten a cuatro o más trabajadores requieren una comunicación urgente a la autoridad laboral.

La empresa debe disponer de un protocolo que determine:

  • quién avisa a emergencias;
  • quién contacta con la mutua;
  • quién informa a prevención;
  • quién comunica el accidente;
  • quién conserva las pruebas;
  • quién atiende a la Inspección.

No comunicar o hacerlo fuera de plazo puede constituir una infracción independiente.


Prevenir los riesgos derivados del calor

Los trabajadores de construcción pueden desarrollar gran parte de su jornada al aire libre.

Durante episodios de temperaturas extremas, la empresa debe evaluar el riesgo y adoptar medidas adecuadas.

Entre ellas pueden encontrarse:

  • agua accesible;
  • zonas de sombra;
  • pausas;
  • aclimatación;
  • rotación;
  • ropa apropiada;
  • adaptación de horarios;
  • reducción de tareas pesadas;
  • vigilancia de síntomas;
  • protocolo de emergencia.

La medida correcta dependerá de la temperatura, la humedad, el esfuerzo físico, el puesto y los avisos meteorológicos.

No basta con entregar agua cuando las condiciones exigen reorganizar el trabajo.


Controlar la maquinaria y sus revisiones

Cada empresa debe disponer de documentación que acredite la posesión o disponibilidad legítima de la maquinaria que utiliza, además de la documentación exigible para su uso.

Conviene mantener actualizados:

  • manuales;
  • marcado;
  • revisiones;
  • mantenimiento;
  • inspecciones;
  • reparaciones;
  • autorizaciones;
  • seguros;
  • documentación del operador.

Las máquinas con defectos deben retirarse hasta que sean reparadas.

Los avisos de los trabajadores deben registrarse y gestionarse.

Ignorar un fallo conocido puede agravar la responsabilidad empresarial en caso de accidente.


Vigilar el uso de andamios, escaleras y trabajos en altura

Los trabajos en altura se encuentran entre los riesgos más graves del sector.

La empresa debe comprobar:

  • montaje correcto;
  • estabilidad;
  • accesos;
  • barandillas;
  • plataformas;
  • inspecciones;
  • modificaciones;
  • condiciones meteorológicas;
  • capacitación de montadores;
  • sistemas anticaídas.

Las escaleras de mano no deben emplearse como puesto habitual cuando existe una alternativa más segura.

Tampoco deben improvisarse plataformas con palés, bloques, tablones u otros materiales.

Una obra avanzada no justifica retirar protecciones antes de tiempo.


Gestionar correctamente a los trabajadores autónomos

El autónomo que trabaja en una obra debe desarrollar su actividad con autonomía real.

Es necesario comprobar:

  • alta;
  • actividad;
  • formación;
  • documentación;
  • medios;
  • seguro;
  • coordinación preventiva;
  • facturación;
  • capacidad organizativa.

Cuando el autónomo trabaja con horario impuesto, bajo órdenes continuas, sin medios propios y completamente integrado en la plantilla, puede existir riesgo de falso autónomo.

La Ley de subcontratación también establece que un autónomo no puede volver a subcontratar el trabajo encomendado. Si emplea trabajadores por cuenta ajena en la obra, pasa a tener la consideración de contratista o subcontratista a estos efectos.


Comprobar los permisos de trabajadores extranjeros

Antes de contratar a una persona extranjera, la empresa debe verificar que dispone de autorización para trabajar.

No basta con presentar un documento de identidad o un número de extranjero.

Debe comprobarse:

  • tipo de autorización;
  • vigencia;
  • limitaciones;
  • renovación;
  • alta;
  • identidad.

La documentación debe tratarse conforme a la normativa de protección de datos y conservarse durante el periodo necesario.

Cuando una autorización está en renovación, conviene comprobar específicamente qué efectos produce el trámite.

evitar sanciones
Cómo evitar sanciones en la construcción

Mantener la documentación disponible

La empresa debería disponer de un archivo organizado por obra.

Puede incluir:

  • contratos mercantiles;
  • Libro de Subcontratación;
  • REA;
  • altas;
  • contratos laborales;
  • registros horarios;
  • nóminas;
  • formación;
  • aptitudes;
  • entrega de equipos;
  • evaluaciones;
  • plan de seguridad;
  • coordinación;
  • maquinaria;
  • accidentes;
  • autorizaciones;
  • seguros.

La documentación debe ser coherente.

Por ejemplo, no debería figurar una jornada parcial en el contrato cuando los registros muestran jornadas completas todos los días.

Las contradicciones suelen aumentar el riesgo durante una inspección.


Cómo actuar ante una Inspección de Trabajo

La empresa debe colaborar con la persona inspectora y facilitar el acceso y la documentación solicitada.

Es recomendable:

  1. Identificar a la persona responsable de atender la visita.
  2. Avisar a dirección, prevención y asesoría.
  3. Facilitar el acceso con las medidas de seguridad necesarias.
  4. Entregar documentación veraz.
  5. Evitar alterar registros.
  6. Tomar nota de los requerimientos.
  7. Cumplir los plazos concedidos.
  8. Corregir inmediatamente los riesgos graves.

No se debe obstaculizar la inspección ni preparar versiones coordinadas de los hechos.

Cuando exista una deficiencia, es preferible identificarla y corregirla que presentar documentación falsa.


Qué sanciones pueden imponerse

Las infracciones laborales y preventivas se clasifican generalmente en leves, graves y muy graves.

La cuantía depende de factores como:

  • peligrosidad;
  • número de trabajadores afectados;
  • duración;
  • intencionalidad;
  • reincidencia;
  • gravedad del daño;
  • incumplimiento de advertencias.

La Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social contiene el régimen sancionador aplicable a los incumplimientos laborales y preventivos, incluidos los derivados de las reglas de subcontratación.

Además de la sanción económica, pueden aparecer:

  • responsabilidad solidaria;
  • diferencias salariales;
  • cuotas atrasadas;
  • recargos;
  • indemnizaciones;
  • paralización;
  • exclusión de ayudas;
  • pérdida de contratos;
  • responsabilidad penal.

Por ello, el coste de incumplir suele ser superior al de implantar un sistema de prevención y control adecuado.


Errores frecuentes que deben evitarse

Entre los incumplimientos más habituales se encuentran:

  • permitir trabajar sin alta;
  • utilizar contratos temporales sin causa;
  • pagar por debajo del convenio;
  • ocultar horas extraordinarias;
  • no renovar el REA;
  • superar los niveles de subcontratación;
  • no actualizar el Libro de Subcontratación;
  • contratar empresas sin estructura;
  • utilizar falsos autónomos;
  • permitir maquinaria sin revisión;
  • aceptar formación preventiva inadecuada;
  • no entregar equipos;
  • no investigar accidentes;
  • ignorar avisos de riesgo;
  • carecer de coordinación real.

Muchos de estos errores pueden prevenirse mediante controles sencillos antes de la entrada en obra.


Checklist para evitar sanciones

Antes de comenzar una obra conviene comprobar:

  • convenio aplicable;
  • modalidad contractual;
  • altas previas;
  • salarios;
  • registro horario;
  • inscripción en el REA;
  • estructura productiva;
  • niveles de subcontratación;
  • Libro de Subcontratación;
  • formación por oficio;
  • organización preventiva;
  • plan de seguridad;
  • coordinación empresarial;
  • entrega de EPI;
  • protecciones colectivas;
  • maquinaria;
  • permisos de trabajadores extranjeros;
  • protocolo de accidentes;
  • medidas frente al calor;
  • archivo documental.

Esta lista debe adaptarse al tamaño, la actividad y la posición de cada empresa dentro de la obra.


Realizar auditorías internas periódicas

No es recomendable esperar a una visita oficial para detectar fallos.

La empresa puede realizar revisiones periódicas de:

  • obras activas;
  • documentación;
  • fichajes;
  • contratación;
  • salarios;
  • subcontratas;
  • formación;
  • equipos;
  • accidentes;
  • medidas correctoras.

Las auditorías permiten detectar prácticas informales que no aparecen en los procedimientos escritos.

Por ejemplo, puede existir un protocolo correcto en oficina, pero un encargado puede estar permitiendo incorporaciones sin autorización.

La supervisión debe incluir la realidad del tajo.


Formar a encargados y jefes de obra

Muchos incumplimientos se producen por decisiones operativas.

Los encargados y jefes de obra deben conocer:

  • quién puede entrar;
  • qué documentación se exige;
  • límites de jornada;
  • descansos;
  • funciones por categoría;
  • niveles de subcontratación;
  • riesgos;
  • protocolos;
  • actuación ante accidentes.

No deben asumir funciones administrativas o laborales sin instrucciones claras.

Una llamada urgente para incorporar a una persona puede terminar generando una sanción si se permite trabajar sin alta, contrato o formación.


Cómo puede ayudar una asesoría laboral

Una asesoría especializada puede ayudar a la empresa a:

  • aplicar el convenio;
  • preparar contratos;
  • tramitar altas;
  • revisar nóminas;
  • controlar jornadas;
  • analizar subcontrataciones;
  • revisar categorías;
  • gestionar accidentes;
  • responder a requerimientos;
  • preparar documentación para inspecciones.

La coordinación con el servicio de prevención y los responsables técnicos de la obra resulta fundamental.

La asesoría laboral no sustituye la prevención, pero ayuda a que las obligaciones laborales, salariales y de Seguridad Social sean coherentes con la actividad real.


360Laboral: asesoramiento para empresas de construcción

En 360Laboral colaboramos con constructoras, empresas de reformas, instaladoras, subcontratistas y profesionales del sector.

Ayudamos a gestionar:

  • contratos;
  • nóminas;
  • Seguridad Social;
  • convenios;
  • altas y bajas;
  • registro horario;
  • accidentes laborales;
  • requerimientos;
  • contratación de extranjeros;
  • organización de plantillas.

Nuestro objetivo es facilitar una gestión laboral segura y adaptada a las particularidades de cada obra.

Una correcta planificación reduce el riesgo de sanciones y permite que la empresa concentre sus recursos en ejecutar los trabajos con calidad y seguridad.


Conclusión

Evitar sanciones en el sector de la construcción requiere mucho más que reunir documentos.

La empresa debe contar con una organización real, contratar correctamente, respetar los límites de subcontratación y garantizar que todas las personas presentes en la obra estén dadas de alta, formadas y protegidas.

También debe controlar el Registro de Empresas Acreditadas, mantener actualizado el Libro de Subcontratación y comprobar la documentación de las compañías con las que trabaja.

La prevención debe integrarse en la ejecución diaria. Los planes de seguridad, las evaluaciones, las protecciones y la formación tienen que corresponderse con las tareas que realmente se realizan.

Los registros de jornada, salarios, categorías, dietas y horas extraordinarias deben reflejar la realidad.

Cuando se produce un accidente o aparece un riesgo, la empresa debe actuar, investigar y corregir. Ignorar una deficiencia conocida puede agravar considerablemente las consecuencias.

En 360Laboral ayudamos a las empresas constructoras y auxiliares a mantener una gestión laboral ordenada, prevenir incumplimientos y responder adecuadamente ante inspecciones y requerimientos.


FAQ´s

¿Qué es el Registro de Empresas Acreditadas?

Es el registro que acredita que una empresa contratista o subcontratista cumple determinados requisitos de organización, prevención, formación y solvencia para trabajar en obras de construcción.

¿La inscripción en el REA sirve para toda España?

Sí. La inscripción tiene validez en todo el territorio nacional.

¿Quién debe tener el Libro de Subcontratación?

Cada contratista debe disponer de un Libro de Subcontratación en la obra cuando resulte aplicable la normativa sectorial.

¿Puede un autónomo volver a subcontratar su trabajo?

Con carácter general, no. El autónomo no puede subcontratar los trabajos que le han sido encomendados.

¿Cuántos niveles de subcontratación se permiten?

La normativa establece una cadena general limitada, con posibilidad de un nivel adicional únicamente en determinadas situaciones excepcionales y debidamente documentadas.

¿Puede trabajar una persona antes de que se tramite el alta?

No. El alta debe estar realizada antes del inicio efectivo del trabajo.

¿Sigue existiendo el contrato por obra y servicio?

No como modalidad general para nuevas contrataciones. La empresa debe utilizar alguna de las modalidades vigentes y justificar correctamente cualquier temporalidad.

¿Es obligatorio registrar la jornada?

Sí. Debe registrarse diariamente la hora efectiva de entrada y salida de cada trabajador.

¿Un cuadrante sirve como registro horario?

No por sí solo. El cuadrante muestra la jornada prevista, mientras que el registro debe reflejar la realizada.

¿Es obligatoria la formación preventiva?

Sí. Los trabajadores deben recibir formación suficiente y adecuada a su puesto y a los riesgos de las tareas que realizan.

¿La TPC sustituye la formación?

No. La tarjeta puede acreditar determinada formación, pero no sustituye la obligación de garantizar que sea adecuada al puesto.

¿Puede sancionarse al contratista por incumplimientos de una subcontrata?

Sí. Existen obligaciones de vigilancia y determinados incumplimientos pueden generar responsabilidad solidaria.

¿Qué es una cesión ilegal de trabajadores?

Es una situación en la que una empresa aporta personal sin una verdadera organización propia, mientras otra compañía ejerce realmente la dirección del trabajo.

¿Qué documentación puede pedir una inspección?

Puede solicitar contratos, altas, nóminas, fichajes, formación, evaluaciones, documentación preventiva, REA, Libro de Subcontratación, maquinaria y otros documentos relacionados con la obra.

¿Puede paralizarse una obra?

Sí. Cuando existe un riesgo grave e inminente para la seguridad y salud, pueden adoptarse medidas de paralización.

¿Qué debe hacer una empresa al detectar una deficiencia?

Debe corregirla lo antes posible, documentar las medidas y comprobar posteriormente su eficacia.

¿Cómo puede ayudar una asesoría laboral?

Puede revisar la contratación, el convenio, los salarios, las cotizaciones, los registros horarios y la documentación laboral necesaria ante una inspección.

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